El pasado miércoles, debido a una propuesta imprevisible fruto de la absoluta improvisación, acabé en el Castillo de Montjuic en una de las noches de cine a aire libre organizadas por Sala Montjuïc, cinema a la fresca, que también las llaman.A diferencia de lo previsible en cualquier concierto o actividad musical/festiva destinada a un target más adolescente, el ambiente era concurrido pero inusualmente tranquilo. Seguramente los 5€ del cine y la ausencia de un filme comercial también "ayudan" a echar atrás a este tipo de público (de todos modos, 5€ incluyendo el autobús gratis para ir y volver del castillo, no está nada mal).
La mayoría de la gente rondaba la treintena. El típico botellón que se organizaría en otros eventos, ruidoso, sucio y detestable, era sustituido en este caso por esterillas, toallas, tumbonas y manteles al estilo pícnic, todos ellos con bocadillos, tortillas caseras, empanadillas e incluso botellas y copas de vino (el toque bohemio que no falte).
Afluencia de modernillos, sí, pero no de esos que intentan parecer maniquíes vivientes de Camden. El ambiente era algo cultureta, pero no en el plan snob o pretencioso que acostuma a acompañar a algunas personas que parecen acudir a este tipo de eventos para auto-reafirmarse intelectualmente sobre el "resto de mortales ignorantes sin clase".
Antes del cine, la gente tenía la oportunidad de cenar tranquilamente y charlar acompañada de la suave música brasileña de Livia Lucas (nada de reggaeton, batukadas, ni cosas por el estilo, fantástico).
Curiosamente, en el momento de comenzar la película... ¡ni una palabra!, la gente de forma automática se silenció para ver el filme, nada de chismorreos, ruido ni gente haciendo el idiota, y eso que facilmente podíamos ser más de 1000 personas.
Al acabar, la mayor parte de los asistentes recogía los restos de la cena en sus bolsas dejando el césped tan impecable como cuando llegaron. Las colas para subir a los autobuses, impecables ; sin malos humores, ni gritos, ni peleas, ni gente colándose, ni borrachos. Una de esas cosas que detiene por un tiempo la caída en picado de tu fe en la humanidad.
Disfruté mucho más del corto que precedía a la película más que de la propia película; un corto de José María Goenaga titulado Sintonía, que fue premiado en el Festival de Cortos de Málaga (eso dicen).
Sintonía
Por cierto, la película era La Celebración (Festen), una película sueca independiente del año 1999. Una película dura y un tanto decadente sobre una familia tradicional, desestructurada y llena de secretos oscuros. Casi que la película fue lo de menos en comparación con el ambiente.
Si os interesa, sinopsis y descarga de la película, aquí:
taringa.net


