miércoles, 9 de abril de 2008

Yin Yang

El yin y el yang son opuestos

Todo tiene su opuesto, aunque éste no es absoluto sino relativo, ya que nada es completamente yin ni completamente yang. Por ejemplo, el invierno se opone al verano, aunque un día de verano puede hacer frío y viceversa.


El yin y el yang son interdependientes

No pueden existir el uno sin el otro. Por ejemplo, el día no puede existir sin la noche.
El yin y el yang pueden subdividirse a su vez en yin y yang.


Todo aspecto yin o yang puede subdividirse a su vez en yin y yang indefinidamente

Por ejemplo, un objeto puede estar caliente o frío, pero a su vez lo caliente puede estar ardiente o templado y lo frío, fresco o helado.


El yin y el yang se consumen y generan mutuamente

El yin y el yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).


El yin y el yang pueden transformarse en sus opuestos

La noche se transforma en día, lo cálido en frío, la vida en muerte. Sin embargo, esta transformación es relativa también. Por ejemplo, la noche se transforma en día, pero a su vez coexisten en lados opuestos de la tierra.


En el yin hay yang y en el yang hay yin

Siempre hay un resto de cada uno de ellos en el otro, lo que conlleva que el absoluto se transforme en su contrario. Por ejemplo, una semilla enterrada soporta el invierno y renace en primavera.


Extraído de Wikipedia

Siempre he creido de modo personal en una "variación personal" del Yin y el Yang, según la cual todo cuanto hacemos/padecemos tiene una consecuencia totalmente opuesta, positiva o negativa, pese a que esta consecuencia puede presentarse en un futuro lejano (a veces, incluso demasiado lejano).

En definitiva, "todo vuelve"; todo cuanto hacemos o todo lo que nos succede, sea positivo o negativo (yin o yang) vuelve tarde o temprano a nosotros generando una reacción totalmente diferente a la original. Es como una especie de equilibrio cósmico, un ley cósmica de causa-efecto. También seria una especie de justícia equitativa, al más estilo "recoges lo que siembras/después de la tempestad siempre llega la calma"; toda buena racha tiene un fin, de la misma manera que las malas rachas vienen, tarde o temprano, seguidas de tiempos de fortuna.

Muchos nos negamos a creer bajo ningún concepto que nuestro destino está prefijado o decidido de antemano; sin embargo creo que sí es cierto que estas idas y venidas de buena y mala suerte (de Yin y Yang) acaban provocando casualidades o azar que a menudo denominamos futuro (o destino).


P.D: lo que hace el insomnnio...

1 comentarios:

elizabeth dijo...

Yo creo en el destino. Las grandes líneas de nuestra historia están escritas desde el momento en que nacemos. Otra cosa son los caminos que haces para seguir esa ruta. El yin y el yang supongo que tienen parte en este juego, pero al fin y al cabo, lo que tiene que suceder, sucederá tarde o temprano.

Y sí. "Siembra viento y recoge tempestades" o mirado de otro modo, y como decían The Beatles "and the end the love you take is equal to the love you make". Todo en esta vida tiene unas consecuencias (buenas o malas), de ahí que en la medida de la posible debamos obrar bondadosamente...

Quin tostón t'he clavat! :D

Salut (i peles)